jueves, 28 de febrero de 2013

La extraña historia de la Fiesta de los 3 Viernes de Cutzio

Jueves 28 de Febrero de 2013

Huetamo, Michoacán.- La extraña historia de cómo surgió la Fiesta de los 3 Viernes de Cutzio, según la versión contada por el cronista laico-religioso José Chávez Gómez, de entrada se remonta a los tiempos de Tata Vasco y una imagen de un Cristo del Perdón que iba en ruta del Obispado de Pátzcuaro rumbo a Guayameo, aparejado sobre dos mulas, pero tras un alto en el camino y pernoctar en Cutzio, el destino quiso que aquí se quedara para siempre al negarse definitivamente los animales a seguir el camino rumbo a la cercana Sierra Madre del Sur, donde queda Guayameo.

Con gran sorpresa, los arrieros que llevaban el encargo y tras descansar tres días en Cutzio, no daban crédito a lo que acontecía, recalca Chávez Gómez, dado que las pacíficas mulas de pronto se volvieron briosas y ariscas, y por tal razón intentaron de diversas formas volver a cargar la sagrada imagen, hasta que un viejo misionero señaló que era por demás insistir, que se trataba de un designio divino que ese Cristo se quedara en Cutzio; y se quedó.

Con el correr del tiempo surgieron las festividades religiosas cristianas en los pueblos vecinos, primero en San Lucas se festejaba el Día de la Candelaria, el 2 de febrero, unos días después surgió la Fiesta de la Ceniza allá en Carácuaro, y entonces acordaron creyentes y religiosos que al Cristo del Perdón de Cutzio se le hiciera una gran fiesta el tercer viernes de la Cuaresma, y desde entonces se realiza en este pueblo esa tradición que se reforzó con la pacificación entre los pueblos enemistados de Cutzio y Santiago Conguripo.

Todo surgió en tiempos de la antigüedad, señala con seguridad Chávez Gómez, en tiempos en que los habitantes de Cutzio iban a pescar al Río Balsas muy cerca de Santiago, y eso no les pareció a los santiagueros, razón por la que agredieron y corrieron a los belicosos cutzeños, quienes después se vengaron con sus certeras hondas al rechazar a la gente de Santiago, que cazaba en los cerros cercanos a Cutzio, hasta que llegó fray Juan Bautista y los pacificó, señala sin mayores detalles ni aportaciones Chávez Gómez, muy conocido también por sus dotes de gran maestro culinario.

Fuente: cambiodemichoacan.com.