lunes, 5 de septiembre de 2011

24 Horas Vámonos a Zacatecas

Descubre la ciudad, donde el barro y la cultura reinan

Domingo 04 de septiembre de 2011

Viridiana Ramírez | El Universal

SÁBADO

10:00 El repicar de las campanas nos ha levantado. Nos obligan a salir de la cama porque el sol ya está brillando sobre el Jardín Juárez, donde se ubica el Mesón de Jobito (www.mesondejobito.com), una vecindad del siglo XIX que hoy opera como un hotel de cinco estrellas. Atravesamos sus corredores de piedra, los patios con fuentes de cantera y balcones de hierro forjado. Al fin vemos la calle.

11:00 Cambiamos el desayuno saludable por las gorditas Doña Julia (Avenida Hidalgo 409). Las preparan al momento, y vemos cómo se van inflando en el comal para después ser rellenadas con el guisado de nuestra elección. Los nopales en salsa roja con charales se llevan nuestra admiración. Cada gordita cuesta 10 pesos. Los encargados nos dicen que podemos cenar también, pero antes de las 22:30 porque a esa hora cierran.

12:30 Recorremos gran parte de la Avenida Hidalgo, repleta de tiendas y dulcerías. No perdemos la oportunidad de admirar la catedral. Entramos a Casa Zorra que no sólo vende joyería de plata y rebozos de seda, también funciona como un museo de antigüedades del siglo XVII.

A un costado encontramos la Casa Zacatecana del Mezcal, hacemos una degustación de 11 variedades del destilado sin costo, pero si queremos dosis más grandes, entonces tendremos que pagar 20 pesos por dos caballitos. Pasamos por un queso de tuna y un rollo relleno de cajeta en la dulcería Güichito, marcada con el número 126. Seguimos hasta encontrar la Plaza Santo Domingo, donde se ubica el museo Pedro Coronel (www.pedrocoronelbienal.com), un espacio dedicado al arte universal. Su colección se compone de obras hechas por Dalí, Miró y Picasso, entre otros.

17:00 Entramos al Paraíso (Hidalgo y Plazuela Gotilla), restaurante de comida típica local. Por 300 pesos llenamos el estómago con unas enchiladas acompañadas con asado de bola y guacamole.

20:30 Un receso y estamos listos para salir a la callejoneada, a seguir a la tambora que reparte jarritos con mezcal y va tocando por las calles. La fiesta ya la traemos y la llevamos hasta la cantina Las Quince Letras (Mártires de Chicago 309), decorada con 400 regalos de sus clientes, entre ellos Manuel Felguérez. Decimos adiós a las tres de la mañana.

DOMINGO

12:00 Huele a pan recién horneado, otra vez estamos en la Avenida Hidalgo, ahora afuera del número 403. Tras un edificio de cantera, en donde se montan exposiciones fotográficas pequeñas, está el Café San Patrizio. El pan de sus chapatas es hecho en casa, y el café, traído directamente de Chiapas, se tuesta y muele al instante. Los desayunos cuestan 50 pesos aproximadamente.

Caminamos hacia La Alhambra (Avenida Hidalgo 126), un centro joyero de plata. Podemos ver a los artesanos en acción, calentando el metal y dándole forma a martillazos. Sus piezas son únicas y las hay de todos los precios.

13:00 Nuestro último día lo vamos a dedicar a los diferentes museos con los que cuenta Zacatecas. Empezamos por el de las máscaras de Rafael Coronel (Callejón San Francisco). Son más de 200, sin contar su colección de títeres y ollas prehispánicas. Entrada: 30 pesos.

14:00 Nuestra travesía continúa en el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez (Colón esquina Seminario). Alberga obras de 120 artistas mexicanos que han producido pintura y escultura abstracta en los últimos 50 años. Las obras se aprecian en tres niveles. Los 30 pesos que cuesta la entrada, pensamos que son insuficientes para toda la riqueza que guarda este recinto.

16:00 Llegar al Museo-ex convento de Guadalupe (Jardín Juárez) es hacer un viaje a la época colonial. Sus enormes muros están decorados con óleos de artistas como Miguel Cabrera, José de Ibarra, Nicolás Rodríguez Juárez, Cristóbal de Villalpando, Juan Correa, José de Alcíbar y Luis Juárez, por mencionar sólo a los más conocidos. Nuestros ojos se saturan de arte sacro. Todo por un costo de 80 pesos.

18:30 Hora de comer. Durante nuestra estancia, los habitantes nos decían que no podíamos irnos sin probar los platillos de La Leyenda (Matamoros 216). Asado de boda, chicharrón en salsa verde, birria de carnero y mole zacatecano son algunos de los platillos típicos que conforman el menú. La sazón es 100% casera y su decoración original: títeres, máscaras y antigüedades penden de su techo y de sus paredes forradas de mosaico veneciano. Tampoco dejamos pasar la oportunidad de probar sus licores de mezcal. La cuenta: 250 pesos por dos personas, con propina incluida.

20:00 Concluimos el día escuchando las leyendas de sus calles. El grupo teatral parte de la Catedral. El espectáculo tiene un costo de 150 pesos.
CASA ZORRA. Tienda de rebozos de seda y antigüedades


Mérida, clásica y bohemia

Los jueves por la noche las mujeres lucen sus vestidos tradicionales y la trova recuerda canciones de Guty Cárdenas y de Armando Manzanero. Domingo 04 de septiembre de 2011 Arturo Soto Gálvez | El Universal Al caer el sol, el romanticismo en Mérida está a flor de piel. Es jueves por la noche y camino con dirección a la famosa Plaza Santa Lucía. En punto de las 21 horas, trovadores vestidos con la tradicional guayabera, guitarra y sombrero de jipi, le cantan a la mujer, tan ardiente como el sol de mediodía. Suena "Peregrina", canción de Ricardo Palmerín, "Caminante del Mayab", de Guty Cárdenas y "Granito de Sal", de Pepe Domínguez, entre muchas otras. La gente pide y celebra. La trova yucateca floreció con la intención de musicalizar poemas con una guitarra a finales del siglo XIX. Tienen una personalidad y sonoridad conjunta: el sentir de indígenas mayas, de poetas criollos y mestizos, y ritmos caribeños como la clave, el bolero y la habanera. En la Noche de Serenata, las famosas bombas yucatecas se escuchan en voz de mujeres que llevan tocados y aretes tradicionales y bordados vistosos. Esta fiesta previa al fin de semana acapara la atención de muchos viajeros. Y, al concluir, muchos continuamos la fiesta en el Trovador Bohemio, ubicado en Calle 55, número 504, entre las calles 58 y 60. Pero el fin de semana no se queda sin fiesta. En la noche del sábado, la tradicional Noche Mexicana surge en la voz del mariachi, y con la venta de artesanías y de antojitos. En el remate de Paseo Montejo abundan los cafés al aire libre y restaurantes rodeados de ese extraño y cálido ambiente yucateco en el que suena el pegajoso son cubano. En domingo, en diferentes puntos del centro histórico se presentan diversos espectáculos: uno es la Vaquería Regional, baile que nació en las antiguas haciendas del estado, mezclando música maya con española en honor al patrón dueño de la hacienda. ROLANDO DA CLIC Acuarela Mérida - Miguel Ángel Gallardo El Trovador - Pastor Cervera Rosado Pájaro Azul - Pepe Domínguez y Manuel Díaz Massa Amarga Duda- Daniel Tenoria Por Qué - Felipe García Como Una Estrella - Ricardo Palmerín y Alfredo Aguilar Celos - Felipe García Semejanzas - R. y José I. Armida La ciudad blanca Mérida fue fundada el 6 de enero de 1542 sobre las ruinas de la ciudad maya T'Ho o Ichcaansihó, que significa "cara al infinito". El conquistador Francisco Montejo llamado El Mozo, le impuso su nombre actual, debido a que la arquitectura de templos mayas recordó a los españoles la belleza de edificios que el imperio romano edificó en Mérida, Extremadura, España. Al pasear, encuentro a una niña que vende escarabajos vivos llamados maquech. Sonriendo me explica que estos animalitos se alimentan de madera y se utilizan como joyas. En el caparazón se les montan piedras de colores y una delgada cadena de oro para que las mujeres los sujeten y luzcan en el pecho como un prendedor en fiestas o bodas con vestidos regionales. Dicen que este insecto antes era una princesa maya, a ella no le permitieron casarse con el hombre que amaba. Un chamán se "apiadó" de ella y la convirtió en maquech para entregarla a su amor como una joya viviente. A un costado de la Plaza Independencia está la Catedral de San Ildefonso. Las piedras con las que se levantaron grandes templos mayas se utilizaron para construirla durante 40 años (1561-1599). La catedral es única en su tipo por la bóveda de pañuelo y su Cristo, el más grande del mundo bajo techo. La fachada es sencilla; tiene dos torres y tres pórticos de estilo renacentista. Encima de las estatuas de los apóstoles, resalta el escudo del primer imperio mexicano. Hay que caminar por calles y pequeñas plazuelas para descubrir el Teatro Peón Contreras, de estilo neoclásico. Fue construido y decorado, de 1900 a 1908, por arquitectos y artistas italianos. En su interior se aprecia una escalera de mármol de Carrara y pinturas al fresco. Paseo Montejo Son antiguas casonas de estilo europeo del siglo XIX las que se ven a lo largo de la Avenida Paseo de Montejo. Fueron habitadas por acaudalados hacendados henequeneros. Una de ellas, el Palacio de Cantón, fue anteriormente residencia de gobernadores y ahora el Museo de Antropología, que exhibe piezas provenientes de diferentes sitios arqueológicos del estado de Yucatán.