jueves, 22 de marzo de 2012

Calor y “energía” irradian sobre visitantes de El Ixtépete

Cientos de personas se dan cita en la zona arqueológica para recibir el equinoccio

ZAPOPAN, JALISCO (22/MAR/2012).-
Nadie está contento en la zona arqueológica El Ixtépete. Nadie, empezando por los danzantes. Antonio Santos —quien invirtió alrededor de 25 mil pesos en la confección de su vestuario— grita a sus compañeros (son alrededor de 25) sin éxito. Ataviado con una corona y brazaletes hechos a base de plumas de faisán y de gallo, tenía previsto empezar a danzar desde las 16:00 horas para recibir “toda la energía”, pero el pelotón de danzantes guarecido debajo de un árbol le dice que espere.

Encima de la pirámide, luego de pasar un ligero promontorio de tierra suelta, hay perros jadeantes con la lengua de fuera. De los cerca de tres mil asistentes que reportaron los organizadores y Protección Civil y Bomberos de Zapopan, destacan señoras tocadas con sombreros de ala ancha, gorras o trapos que extienden los brazos hacia el Sol por unos segundos “para recibir la buena vibra” y luego los bajan, encandiladas. Hay niños que vuelan papalotes con forma de pez o águila que, después de describir círculos y eses en el aire, caen al suelo, desvencijados.

También hay chamanes molestos al ver cómo otros “charlatanes” hacen “limpias” en un lugar sagrado, sin tener conocimiento y preparación previa, se queja Antonio López, un chamán. Viste camisa y pantalón de manta. Lleva alrededor de la cabeza y la cintura un trozo de tela color rojo. “Blanco y rojo porque representan los colores que usaba Jesucristo”. De su cuello color chocolate cuelgan tres “amuletos”: uno hecho con pequeñas bolas de madera; otro que representa al Espíritu Santo y otro de Jesús Malverde, “Santo de todo lo que hay fuera de la ley. Hago trabajos para mucha gente fuera de la ley y así me siento protegido”.

Al hacer la “limpia” con un sahumador al que le agrega incienso “Lágrima de María”, Antonio se concentra en Isaack Sánchez, un albañil que asiste por primera vez al sitio arqueológico. Le pasa el humo por todo el cuerpo. Mientras Antonio hace su trabajo, Isaack concentra la mirada en uno de los cerros circundantes que a esta hora tiene forma de bestia dormida. Le pide que abra los brazos en cruz mientras le pasa el recipiente que despide humo, “el único que llega al cielo” para realizarle una purificación de “cuerpo, alma y espíritu”.

Agobiada por el calor y al ver la exigua afluencia, Martha, una de las asistentes al ciclo astronómico, sube a la pirámide, echa una ojeada valorativa al espectáculo y se retira. Afuera de El Ixtépete la espera un enjambre de comerciantes de rostros cansados como Andrés, a quien las aguas de coco se le calentaron “hace rato”.

FRASE

"Aquí arriba hay mucho charlatán. No vienen a curar. Vienen por la moneda. La verdad no se vale, nosotros tuvimos una preparación"

Antonio López,
chamán.

TALLERES
Menos afluencia

La asistencia a la Zona Arqueológica de El Ixtépete disminuyó hasta en 60 por ciento, dijo José Luis Moreno, coordinador del área de Turismo.

Algunos talleres culturales se incluyeron en la elaboración de piezas de barro, máscaras, pintura, elaboración y uso de relojes solares, artesanías, entre otros.

Fuente: Informador