miércoles, 31 de octubre de 2012


La religión cristiana: ¿realidad divina, o negocio humano?

Por FAUSTO PIÑA BELLO
Los intereses del ser humano siempre han influido en todo lo que éste ha hecho. A modo de ejemplo, la historia que debiera ser una verdad vigilada, para que se mantenga la pureza, ésta depende de quien la haya escrito, y de sus intereses propios, o que represente. De ahí que, existen diferentes enfoques sobre la historia, aunque se pueden distinguir dos aspectos importantes de ella: El hecho histórico, y la interpretación del mismo.
La religión cristiana como un hecho histórico, no ha escapado de esta realidad. De ahí que surge la pregunta, ¿la religión cristiana realidad divina, o negocio humano? Durante muchos siglos, algunos han convertido la religión cristiana en un negocio humano; hay que hacer un análisis profundo de la fuente escrita del cristianismo, para saber si es un negocio, o no. No es posible que una religión de casi XX siglos, se haya tornado en una confusión para los creyentes e incrédulos.
Buscando en la Biblia, se encuentra que ésta contiene fundamentalmente dos religiones, que son: El judaísmo y el cristianismo. La primera se fundamenta totalmente en el Antiguo Testamento (A. T.), mientras que la segunda con raíces en el Antiguo se fundamente en el Nuevo Testamento. En ese sentido, hay que enfocar que el diezmo y otras ofrendas del A. T. no pueden ser aplicada en el cristianismo, pues no son de su incumbencia.
El cristianismo, fundado por Jesús el Cristo, prohíbe la relación de esta religión con el dinero. Jesucristo dij “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas,” Mt.6:24. La separación de la religión cristiana, con relación a las riquezas, busca que se mantenga la pureza de ésta.
Jesús sabía que hay una realidad en el ser humano, la búsqueda constante e insaciable de las riquezas. En verdad esto esclaviza al hombre, por lo que Jesús dij “No os hagáis tesoro en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón,” Mt. 6:19- 21.
Si la religión cristiana se nutre de las riquezas, o se convierte en una fuente de riquezas, los fieles de ella inclinarían su corazón al tesoro que conseguirían en ella. De ahí que, la desviación que se ha hecho del cristianismo, donde iglesias demuestran grandes riquezas y donde muchos líderes también las muestran, es una evidencia de que no entendieron la religión de Cristo. De hecho, muchas personas blasfeman el nombre de Cristo por esa causa.