Realizan en España la beatificación más numerosa de la historia
Los beatificados son 522 religiosos asesinados durante la Guerra Civil española
TARRAGONA, ESPAÑA, (13/OCT/2013) .- Mas de 20 mil personas asistieron hoy en Tarragona
(noreste) a la beatificación más numerosa de la historia, la de 522 religiosos
asesinados durante la Guerra Civil española (1936-1939).
La ceremonia comenzó
con un mensaje del
Papa Francisco en el que puso el ejemplo de estos mártires
que imitaron a Jesucristo e insistió en la necesidad de "abrirnos a los demás, a
los que más necesitan".
El Papa se dirigió en castellano a los asistentes
para unirse "de corazón" a la celebración de la proclamación de los beatos
mártires que son, según Francisco,
"cristianos ganados por Cristo, discípulos
que han aprendido bien el sentido de aquel amar hasta el extremo que llevó a
Jesús a la cruz".Los presentes en la ceremonia eran, en su mayoría, miembros
de congregaciones religiosas y familiares de los hoy beatificados y, tal como
pidió la Conferencia Episcopal Española, no llevaban ni banderas ni
pancartas.
El enviado especial de la Santa Sede, el cardenal y prefecto de la
Congregación por las Causas de los Santos del Vaticano, Ángelo Amato, que
presidió la beatificación, incidió en la importancia del perdón "como esencia
del cristianismo".
Amato, que dijo que "
nada justifica una guerra fratricida
ni la muerte del prójimo", inició su homilía con citas bíblicas sobre el
martirio y la fe y detalló que "España es una tierra bendecida por la sangre de
los mártires" ya que se han beatificado más de un millar en 14
ceremonias.
Sectores de la sociedad civil española como la Coordinadora por
lo Laico y la Dignidad y grupos católicos progresistas instaron, durante los
días previos a la celebración, a las autoridades eclesiásticas a pedir perdón
por haber apoyado a la dictadura franquista y el golpe de Estado de 1936
perpetrado contra la República.
También criticaron que se rinda homenaje a
unas víctimas mientras los asesinados del otro bando aún permanecen en paraderos
desconocidos, enterrados en cunetas y fosas comunes sin ningún reconocimiento
público.
Amato abundó en su discurso de que los 522 beatificados hoy no son
víctimas de la Guerra Civil, sino de "una radical persecución religiosa, que se
proponía el exterminio programado de la
Iglesia" y tachó los años 30 de "periodo
oscuro de la hostilidad anticatólica".
El cardenal describió a los mártires
como "víctimas", "hombres y mujeres pacíficos" que "no odiaban a nadie, amaban a
todos, hacían el bien a todos".
La ceremonia se celebró en la plaza del
Complejo Educativo de Tarragona, donde se instaló un gran templo al aire libre,
presidido por murales con las fotografías de los mártires en una gran estructura
de 26 metros de largo por 14 de altura y un altar de 36 metros.
Había también
pantallas gigantes y siete mil sillas en un campo anexo de rugby, lo que suma
más de 14 mil asientos, y unos 800 voluntarios atendieron a los asistentes.
Fuente: Informador.com