martes, 25 de septiembre de 2012

Delirio de calandria

Impresiciones. Tanto en las calandrias como en el autobús turístico se cuentan pasajes de la historia que no van con la realidad.
Un tour por los sitios más representativos de la ciudad puede ser también un viaje express al mundo de la cultura oral, donde la historia verdadera se mezcla con los ''saberes'' de los cocheros, sólo superados por la grabación que acompaña el recorrido en el autobús turístico

GUADALAJARA, JALISCO (23/SEP/2012).- Al final de esta historia de calandrias el paseante termina muy, muy confundido. Pero eso es hasta el final, por ahora, sube al carruaje detenido a un costado del Museo Regional de Guadalajara.

—¿Quieres que te explique el recorrido?

—Claro que sí, por favor.

—Mira, esta de aquí es Plaza Liberación, se le reconoce como la plaza de las dos copas por la forma de las fuentes que tiene. En este costado está Palacio Legislativo, es la Cámara de Diputados.

Al ver las fuentes de agua verde y sucia y luego de acomodarse en los calientes asientos de tapicería blanca, el paseante observa de espaldas al hombre en el pescante de la calandria blanca con toques dorados: Armando, de 24 años, mantiene a raya con la rienda a un caballo flaco y feo al que le laten las ventanillas de la nariz por jalar las ruedas del carruaje a las dos de la tarde por el lomo del Centro tapatío.

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Un tour tapatío
La rapidez no se lleva con la historia. Y de eso se darán cuenta las personas que esperan, formadas en fila, a que se abran las puertas del Tapatío Tour.

Con su coca de medio litro y sin corcholata a un lado del volante y un pequeño ventilador azul, el conductor deja de piquetear su celular negro y se acomoda los lentes de maldito que antes le servían de diadema en su corto y engominado cabello negro. Se ajusta la corbata. Abre la puerta. Sale. Un hombre, también embebido por su celular pregunta si ya pueden subir. Ya.

Son las dos de la tarde. Con sombrero, gorras, bolsos, y aleteantes abanicos, las cerca de 20 personas que arriban al mazacote móvil se dirigen a la parte superior del camión. Los ancianos suben con paso cansino y son rebasados por los niños, que enérgicos, suben las escaleras huyendo de sus padres. Los empleados dan unos cojines rojos. “Es que los asientos están calientes”, dicen.

Cuando el camión arranca se escucha el ulular de una ambulancia. El camión es tan alto que, si se lo permitieran, los turistas podrían tocar el semáforo con las manos. Con cámaras colgándoles del cuello, los pasajeros toman fotografías de todo, hasta de las ramas. Se sorprenden cuando el Museo Regional de Guadalajara ya está más de una calle a lo lejos y de las bocinas aún sale la explicación del sitio.

No entienden. La historia es lenta y en el Tapatío Tour se resumen cientos de años en hora y media de recorrido.
Los asientos arden. A los turistas les gusta sufrir. En vez de asirse a la planta baja para no se taladrados por el sol, bajan por otro cojín para ponérselo encima de la cabeza. Miran de refilón La Catedral Metropolitana, Plaza Guadalajara, La Rotonda, Plaza de Armas. No entienden. Más y más edificios atrás. Una bocina cuyos sonidos se entreveran con el tráfico y las charlas. Hace calor. Y sed.

Es la segunda vez que Raymundo visita Guadalajara. Oriundo del Distrito Federal, le agrada venir a la ciudad y disfrutar de la comida y la arquitectura. El tráfico le parece cosa de niños. Mientras se zampa una torta ahogada, se pregunta cómo es que hizo Jorge Matute Remus para mover un edificio por tantos metros.

“Es que en el recorrido me perdí. Debe ser más lento”.
...

El recorrido termina con una estirada explicación sobre la historia de la Catedral Metropolitana. Raymundo desciende y pregunta cuánto cuesta un canuto de nuez. El vendedor, al comprobar su acento, le dice que 15, 20 y 25 pesos. Baratos. Raymundo se crispa y lo deja hablando solo. Tanto calor, tanta “Historia”.

CARRUAJE

Para todos los gustos

- Las Calandrias deben su nombre a que antiguamente los carruajes, que son tirados por caballos, estaban pintados de amarillo.

- Los recorridos más sencillos cuestan entre 250 y 300 pesos por una hora de paseo.

En autobús

El recorrido por la ciudad de Guadalajara en el autobús panorámico de dos pisos, Tapatío Tour, comienza en la Rotonda de los hombres ilustres y algunos de los puntos que muestran a los turistas son la Catedral, Teatro Degollado, Plaza Tapatía, Centro Magno, Glorieta Minerva, Gran Plaza, Consulado Americano y el Expiatorio, esto de acuerdo a la página de internet de la empresa.

Boletos: Adultos $95 y $110; niños $55 y $65, entre semana y fines de semana, respectivamente

FUENTE: Informador.com.mx