lunes, 11 de julio de 2011

Espíritus aventureros

Cuélgate la mochila y vete a dar “el rol” con tus amigos por uno de estos tres rincones de México. Con poco presupuesto pueden tener unas buenas vacaciones de verano.

Domingo 03 de julio de 2011

Viridiana Ramírez | El Universal


La lancha se aleja del muelle. Los pescadores han vuelto de su jornada laboral. Para La Paz la rutina cotidiana ha comenzado; para nosotros, la aventura. Vamos acompañados de nuestras mochilas, casa de campaña y Miguel, el más abusado, de su kayak.

En la calle Ocampo (entre Revolución y Aquiles Serdán) tramitamos en la SEMARNAT nuestro permiso para una estadía dentro de la reserva ecológica de la Isla Espíritu Santo. Por 50 pesos obtenemos el brazalete que nos permite el acceso. Tenemos una sonrisa, el trámite no es engorroso y sólo nos pidieron nuestra IFE.

En el muelle negociamos con un lanchero para que nos lleve a nuestro destino. Somos un grupo de cinco personas, así que nos toca cooperar con 100 pesos para pagar el transporte acuático. En una hora hemos llegado.

Una muralla de piedra volcánica nos protege del viento procedente del oeste. Diez metros separan nuestras casas de campaña de la orilla del mar de Cortés. El color turquesa del mar contrasta con lo rojizo de sus enormes riscos.

El lanchero nos comenta que, durante el día, personal de la SEMARNAT patrulla la zona por si surge algún contratiempo. Estamos en territorio seguro.

Tras tender nuestro hogar provisional, empezamos a preparar la comida. Los víveres los hemos comprado en un supermercado de La Paz. Las fogatas están prohibidas, así que sólo nos alimentamos de comida enlatada, barras de granola y jugos.

El primer día lo agotamos tumbados bajo los rayos del sol y esnorqueleando cerca de la orilla para ver rayas, una que otra tortuga y corales. El equipo de esnórquel lo rentamos en el muelle por 50 pesos, incluye chaleco salvavidas.

Explorando

Es momento de utilizar el kayak para darle la vuelta al islote El Gallo. Aquí los saguaros parecen ser los guardianes de la zona. Derechos, como soldaditos de plomo, se levantan a una altura de casi siete metros, proporcionando espacios de sombra que agradecemos bajo una temperatura de 37° C.

El paso de la primavera aún se puede ver en sus flores amarillas, rojas y rosas que brotan de sus brazos espinosos. Las gaviotas y las iguanas también se pasean por aquí. En nuestro andar hemos encontrado otro grupo de amigos acampando. Unimos nuestras aventuras y el presupuesto alcanza para contratar el tradicional tour que te lleva a nadar con lobos marinos.

El catamarán ha pasado por nosotros a las nueve de la mañana. Los Islotes, en donde está la lobera, se encuentra a 30 minutos del islote El Gallo.

A bordo llevamos música y alimentos. El lujo nos cuesta 700 pesos por persona, pero nos incluye equipo de esnórquel y buzos certificados.

A cinco metros de distancia se detiene el motor de la embarcación. Nosotros ya estamos listos.
Los lobos marinos están ahí. Las hembras llaman a las crías, los machos defienden su harem.

Los jóvenes se postran en las rocas para tomar el sol y el guía sólo nos dice que disfrutemos.
Nos lanzamos al mar. Introducimos la cabeza y comienza el espectáculo submarino. Los vemos pasar de un lado a otro persiguiendo cardúmenes de sardinas y jugueteando a nuestro alrededor, como siempre los jóvenes son los más inquietos. Nuestras aletas llaman la atención. Aunque se nos acerquen tanto, hasta sentir sus bigotes en las piernas, no podemos tocarlos.

Interactuamos por 40 minutos. La partida al campamento es inevitable, así como levantarlo y no dejar rastros de basura. Nuestra aventura nos lleva de nuevo a La Paz, ahí en su malecón, donde se rentan bicicletas por 100 pesos o donde también se organizan competencias improvisadas de clavados mientras llega el atardecer, degustando un taco de camarón (15 pesos) del Bismarkcito. El astro rey no decepciona, se duerme pintando el cielo de tonos rosas hasta llegar al rojo.

Rumbo a la costa michoacana

Mil pesos, una casa campaña y una mochila. No necesito más. Los gastos de transporte para llegar a Lázaro Cárdenas, Michoacán, no están contemplados. El boleto de autobús (ETN), saliendo del DF, no rebasa los 400 pesos.

En Cárdenas tomo un camión que hace parada en las playas de la costera michoacana. Yo bajo en Maruata, de agua color turquesa e islotes moldeados por la fuerza del mar y del viento.

Negocio la renta de una enrramada para montar mi casa: 50 pesos por día. El baño y la regadera no están incluidos, pero los hay. Esta tarde pruebo morisqueta, un platillo preparado con arroz y pescado relleno de salsa de molcajete y el clásico coco bien frío. En cualquier palapa venden este manjar que no rebasa los 70 pesos.

Los pescadores dicen que las playas son buenas para practicar surf, la renta de tablas cuesta 200 pesos por todo un día, la clase va incluida.

Hacerse de amigos es fácil, nacionales e internacionales que llegan para olvidarse de la ciudad. Por las noches las fogatas predominan. La carga de varas me cuesta 50 pesos, prefiero pagarla y ahorrarme la recolección. Duermo tranquila, los turistas somos resguardados por el Ejército Nacional.

Al día siguiente, junto con mis nuevos amigos, convencemos a los pescadores para que, por 300 pesos, nos lleven a "los jacuzzis", donde las rocas en el mar forman unos piletones naturales de agua tranquila. Muy cerca hay una estación biológica internacional para el estudio y la protección de las tortugas marinas. Allí es posible, en compañía de un biólogo, ver cientos de quelonios salir del mar en la noche para desovar, o bien, participar en la liberación de las tortuguitas recién nacidas bajo la luna llena durante el mes de octubre.

Mi itinerario continúa en Nexpa. Muy rápido encuentro al Flaco, un nativo que se dedica a la renta y compostura de tablas y a dar clases de surfing en tiempo de vacaciones. Dormir en una palapa representa desembolsar 100 pesos por dos días. También obtengo un pescado recién salido del mar, preparado a mi antojo. El Flaco también es popular por dar clases de kitesurf. Si eres su huésped el equipo y las lecciones son gratis.

En La Manzanillera, otra playa de aguas pacíficas, encuentro la oportunidad de ir a "las pajareras", pequeños islotes donde llegan miles de aves entre los meses de junio y julio. Logro acomodarme con una familia y así pagar solamente 50 pesos para dar un paseo en lancha en la que caben sólo seis personas. En el restaurante "La Perla" me animo a dejar 200 pesos por una langosta bien preparada y recién pescada, como todo lo que llega a estas mesas del Pacífico. El abrir de una lata de cerveza se convierte en música pura.

Ixtapa-Zihuatanejo, dos en uno

Con poco presupuesto tus amigos y tú, se la pueden pasar más que bien en esta dupla guerrerense. El hotel de lujo o todo incluido se cambiará por una casa de campaña que extenderán en el Rv Park & Camping Ixtapa (www.travelixtapazihuatanejo.com).
Una noche, con servicio de regadera y sanitarios, cuesta 70 pesos, la renta de cama inflable y hamaca, 50 pesos.

Actividades

Ir y venir de Ixtapa a Zihuatanejo cuesta alrededor de 15 pesos en transporte colectivo, así sale más económico llegar al muelle de Zihuatanejo y tomar una lancha que, por 35 pesos, viaje redondo, te lleva a la playa Las Gatas, un buen sitio para esnorquelear (75 pesos la renta de esnórquel por todo el día y servicio de guía, 100). Encontrar palapas que rentan el equipo es fácil, Carlo Scuba es una. En las profundidades de Las Gatas se encuentra un Cristo de bronce.

La playa Las Escolleras, en Ixtapa, es reconocida por sus olas. Reúne a los mejores surfistas locales. La mayoría renta tablas y da clases por 200 pesos. Catcha L'Ola (www.ixtapasurf.com) proporciona el servicio de 9 a 19 horas.

La Isla es un complejo de cuatro playas de buen ambiente. Para llegar se toma una lancha en el muelle de Playa Linda.

Ahí es de ley elegir un restaurante en una palapa sencilla con camastros y mesas a la orilla de la playa. Que se sirvan las primeras cervezas, los clamatos y se prepare el pescado a la talla. Dos personas comen por 250 pesos. Después de reposar, dale la vuelta a la isla en kayak para observar su paisaje de rocas volcánicas y cactáceas.

Los guías mantienen una tarifa fija de 50 pesos por kayak. Lo más caro quizá sea bucear en la playa El Palmar. Hay que gastar 500 pesos para descender a cinco metros de profundidad e ir en busca del pez globo, el caballito de mar que revolotea entre los corales rojos, azules y morados. Las estrellas de mar, los erizos y los peces trompeta son parte de la comunidad marina.

En noviembre hay avistamientos de ballenas jorobadas, delfines y mantarrayas gigantes. Los tours tienen una duración de dos horas. Reservaciones: www.meroadventure.com

LAS GATAS. Playa cristalina con visibilidad de hasta 10 metros

Hora de comer
Los restaurantes donde comen los surfistas tienen la fama de ser buenos y baratos. Ubicarlos es fácil, basta con ver un techo de palma y una tabla de surf en la entrada.

Nueva Zelanda (Cuauhtémoc 19) es una cafetería para desayunar jugos y fruta fresca. Pregunta por sus paquetes desde 55 pesos. El Camarón Azul (Centro Comercial Galerías 15), hace honor a su nombre con sus platillos de pescado y mariscos. Los aguachiles son su especialidad: 60 pesos. De Garrobos (Juan Álvarez 52) prueba sus cazuelas de camarón (80 pesos).