jueves, 23 de agosto de 2012



Disfrutar del turismo con respeto a la Creación, recuerda el cardenal Vegliò

El presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes invita a que “la contemplación de la belleza de la naturaleza y de los pueblos” nos lleve “al encuentro con Dios”

15/08/2012    Con motivo de la próxima Jornada Mundial del Turismo que se celebra el próximo 27 de septiembre, el presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, Cardenal Antonio María Vegliò, recordó que disfrutar del turismo de un modo respetuoso con la creación y su belleza, acerca a las personas al encuentro con Dios.
“Invitamos, pues, a todos a promover y disfrutar el turismo de un modo respetuoso y responsable, de modo que le permitamos desarrollar todas sus potencialidades, con la certeza de que la contemplación de la belleza de la naturaleza y de los pueblos puede llevarnos al encuentro con Dios”, señaló la autoridad vaticana según informa Aciprensa.

El Cardenal Vegliò se suma al lema elegido por la Organización Mundial del Turismo (OMT) para esta jornada, “Turismo y sostenibilidad energética: propulsores del desarrollo sostenible”, y explica en un comunicado enviado a ACI Prensa, que la Doctrina Social de la Iglesia recuerda que “la tutela del medio ambiente constituye un desafío para la entera humanidad".

"Se trata del deber, común y universal, de respetar un bien colectivo” y “un bien, del cual, el ser humano no es dueño sino ‘administrador’, al que Dios se lo ha confiado para que lo gestione adecuadamente”, señaló.

La Santa Sede  se ha adherido a esta iniciativa desde la primera edición de la Jornada Mundial del Turismo, valorándola como una oportunidad para dialogar con el mundo civil, y ofreciendo su aportación concreta, basada en el Evangelio.

Este día también es considerado por la Iglesia como una vía de sensibilización para todos sobre la importancia que este sector tiene a nivel económico, social y, singularmente, en el contexto de la Nueva Evangelización.

A pocos meses del Congreso mundial de la Pastoral del Turismo, celebrado el pasado mes de abril en Cancún (México), el dicasterio quiere ofrecer su aportación, desde la convicción de que “la Iglesia tiene una responsabilidad respecto a la creación y la debe hacer valer en público”.

“No nos corresponde proponer soluciones técnicas concretas, pero sí hacer ver que el desarrollo no puede reducirse a simples parámetros técnicos, políticos o económicos. Deseamos acompañar este desarrollo con unas adecuadas orientaciones éticas, que subrayen el hecho de que todo crecimiento debe estar siempre al servicio del ser humano y del bien común”, expresó el Cardenal.

En este sentido, y recordando unas palabras del Papa Benedicto XVI, el Cardenal Vegliò recordó que “la nueva evangelización, a la que todos estamos convocados, nos exige tener presente y aprovechar las numerosas ocasiones que el fenómeno del turismo nos ofrece para presentar a Cristo como respuesta suprema a los interrogantes del hombre de hoy”.

El Cardenal exhortó a todos los sectores implicados, empresas, comunidades locales, gobiernos y turistas, a ser conscientes de la responsabilidad que les corresponde con vistas a alcanzar formas sostenibles de turismo, y subrayaron, que es necesaria la colaboración entre todas las partes interesadas.

Será importante animar tanto a los empresarios como a los turistas a que tengan en cuenta las repercusiones de sus decisiones y actitudes”, y para ello “es crucial “favorecer comportamientos caracterizados por la sobriedad, disminuyendo el propio consumo de energía y mejorando las condiciones de su uso”, indicó.

El Cardenal Vegliò dijo que “no podemos separar el tema de la ecología ambiental de la preocupación por una ecología humana adecuada, entendida como el interés por el desarrollo integral del ser humano. Así mismo, no podemos desligar nuestra visión del hombre y de la naturaleza del vínculo que les une con su Creador. Dios ha encomendado al ser humano la buena gestión de la creación”.

Finalmente, el Cardenal afirmó que “el modo en que el hombre trata el ambiente influye en la manera en que se trata a sí mismo, y viceversa”, y esto “exige que la sociedad actual revise seriamente su estilo de vida que, en muchas partes del mundo, tiende al hedonismo y al consumismo, despreocupándose de los daños que de ello se derivan”.